HE VISTO: EL REINO PROHIBIDO

Quizás excitado y exaltado por la noticia que publiqué ayer de los monjes Shaolin, tuve un momento de falta de lucidez mental que me llevó al visionado de El Reino Prohibido.


Esta película, dirigida por Rob Minkoff (El Rey León, Stuart Little, Stuart Little 2 y La Mansión Encantada), tiene el "honor" de ser la primera en juntar a dos de los especialistas en artes marciales más famosos del cine de los últimos años. Hablo de Jackie Chan y de Jet Lee.

La película en sí, como no muchos sabrán, hace referencia y guiños contínuos (por no decir que está basada) en una obra clásica de la literatura china, Viaje al Oeste. Esta obra es muy famosa por aquellos lares, algo así como lo es El Quijote aquí en España. Uno de sus personajes principales es el famoso Sun Wukong, o Rey Mono, personaje, junto con la obra en sí, que inspiró infinidad de películas y series, como por ejemplo la famosa Dragon Ball.

En El Reino Prohibido, un chico americano aficionado al Kung-Fu encuentra un bastón misterioso que le hace viajar en el tiempo hasta la China antigua, donde conocerá a ciertos personajes a los que se unirá para llevar a cabo una misión: rescatar al Rey Mono de las garras del ejército de Jade, utilizando para ello su bastón mágico.

Esta no es más que una película de aventuras, con un guión más o menos sólido, pero sin demasiado trasfondo. Eso sí, referencias no le faltan. En El Reino Prohibido veremos un batiburrillo de la comentada Viaje al Oeste, La Historia Interminable, Karate Kid, viajes en el tiempo y una mezcla de gran cantidad elementos del género (las peleas, el luchador borracho, los estilos de kung-fu, las armas, etc.)

Lo importante son las escenas de acción, sobre todo la pelea entre Jackie Chan y Jet Lee, algo por lo que ya merece la pena ver la peli. Más allá de esto tampoco hay mucho: dos chinas guapas, un chaval americano más soso que el pan integral, un malo malísimo, un Jackie Chan con su gracia y sus tonterías, y un Jet Lee que reparte que te cagas pero que tiene la cara de cartón-piedra.

Pero si a la incesante acción, que no da un respiro, le añades una banda sonora aceptable y unos escenarios y fotografía impresionantes, te encuentras con una película decente y entretenida, que cuando te quieres dar cuenta ya ha terminado. Buena no es, pero cuando los protagonistas son los que son, ya sabes lo que vas a ver. Y además, su cometido no es ganar un Oscar, sino hacer pasar un buen rato, y lo consigue.

En fin, El Reino Prohibido es una de esas películas que apetece ver cuando no estás para muchos trotes y no te apetece pensar. La pones, disfrutas un rato y te olvidas de lo demás. Eso sí, hay que verla sin complejos, sabiendo que no ofrecerá nada nuevo, ni nada trascendental.

Mi nota: un 6.

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