FIBITO Y COLEANDO (TOMA 2)

Paso ahora a resumir mis impresiones de los conciertos que pude contemplar el viernes 18 en el pasado FIB.

El Columpio Asesino: Me pareció un muy buen concierto, con una puesta en escena de sus canciones tirando hacia el "ruido" con mucho guitarreo y demás. Sin embargo, la crítica no habla demasiado bien. No sé, seré yo que no tengo ni idea.

El Guincho: Sólo conocía dos canciones, y no se ajustaban a lo que vi. Iba con la idea de ver algo parecido a Sidonie, y me encontré con un DJ que aderezaba sus mezclas con percusión electrónica y con voz. No sé si fue por la sorpresa o por qué, pero no me gustó.

New York Dolls: Otro de los conciertos que me dejó buen sabor de boca. Siempre es agradable ver como viejas glorias del rock están en plena forma. Tuve la sensación constante de estar ante algo similar a los Rolling (salvando las distancias, claro), con un cantante en plan Mick Jagger que no está, ni mucho menos, acabado.

Hot Chip: Este concierto quería verlo, pero fue absolutamente imposible. La expectación era tal que tanto la carpa que lo albergaba, como los alrededores estaban tan masificados que tuve que conformarme con escucharlo en la distancia. Y no sólo esto, sino que la gente pareció sumirse en un auténtico estado de locura transitoria con cada nota musical, con individuos subidos en árboles, contenedores, etc. Nunca vi tal.

My bloody Valentine: Esta era una de las grandes apuestas del festival, y ahí estaba yo en las primeras filas para disfrutarlo. Salieron a escena y lo dieron todo. De hecho, dieron tanto que el noise que suelen practicar se transformó en un ruido que mis oídos no fueron capaces de soportar, y acabé por irme de allí a la quinta o sexta canción. Un pecado, lo sé, pero la situación lo requería.

La Casa Azul: Este tío lo quiere hacer todo, y para mí que no puede. Después de gastar su mejor cartucho (La revolución sexual) para comenzar el concierto, la actuación fue cuesta abajo todo el tiempo, salvándose un poco al final con una aceptable versión de Love is the air.

Roísín Murphy: Conciertazo. Música perfectamente interpretada por una banda de verdad (casi nada de electrónica) y un carisma enorme de la susodicha son suficientes para disfrutar de una buena actuación. Esta tía sí que sabe darle al público lo que quiere.

Mika: Este es un concierto que no iba a ver. Al final me acerqué porque algunos de mis amigos querían verlo, y para hacer unas fotos para mi hermano pequeño (sí, le gusta Mika). El caso es que vi el concierto entero y no me disgustó. El tío se parte el espinazo en el escenario, y la puesta en escena estuvo muy currada, aunque a veces parecía un circo infantil.

Respecto a los conciertos que me perdí pero que querría haber visto, tengo que destacar únicamente el de Spiritualized, del que leí que al tipo se le fue la olla (más razón aún para lamentarme de no haberlo visto).

Total, un buen segundo día, aunque tampoco una gran maravilla. La cosa se resume en dos o tres muy buenos conciertos, pero tampoco de aquéllos que se recuerdan durante mucho tiempo. Quizás el viernes fue mejor, pero de eso ya hablaré mañana.

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