MISA

La destrucción del mundo y de toda la humanidad se aproxima. ¿Cómo lo sé? Pues porque en cualquier momento me va a dar un arrebato que me voy a convertir en superguerrero y mandarle un Jericho tan grande a la Tierra que va a quedar temblando.

Estoy un poquito cansado de las historias diarias que acaecen sin que signifiquen nada. Esperas algo, un cambio, un rayo de luz que encienda la chispa que ilumine tu camino y te encuentras con monotonía repetitiva que augura un futuro lleno de miseria emocional.

De vez en cuando aparece alguien o algo que inyecta un poquito de alegría y diferencia, pero así como viene se va, y generalmente se lleva un trozo de lo poco decente que queda dentro de ti. Después todo vuelve al camino marcado, sin desviaciones ni atajos, con muros a los lados y con cunetas con pinchos, y encima estás peor. Es entonces cuando pienso en que el demonio me llevé, y si tal, montar una fiesta hawaiana con él y sus amigos Belcebú, Satán y Lucifer, que seguro que marcha en el cuerpo tienen un rato y me pueden hacer olvidar las penas.

2 comentarios:

Carlos dijo...

Ajá, detecto el síndrome del "Mal follao" a pesar del séquito de nigerianos superguerreros que te acompaña para darte amor y mostrarte la luz.... :-D

Alex "The Leff" dijo...

Ya sé por dónde voy a empezar a destruir...