BATALLA EN KRUGER

Aunque lo parezca, esto no va de nada parecido a pesadillas ni jerseys de rayas rojas y negras. Kruger es un parque nacional que se encuentra en alguna parte de la sabana africana, y lo que ocurrió allí viene a demostrar (una vez más) que el comportamiento humano y el animal no son tan diferentes como se puede pensar en un principio.
Pongámonos en un caso metafórico de sobra conocido por todo el mundo:
Es de noche y sales de marcha con tus amigos. Vuestro radar está activado, y después de muchos culos y escotes, habéis seleccionado a vuestra presa. Lo habláis entre todos y, aunque la presa está acompañada por dos maromos, decidís iniciar el ataque. Los maromos se ponen tontos, pero vosotros sois más y más fuertes, así que huyen despavoridos y la presa cae en vuestras manos sin ofrecer demasiada resistencia.
Cuando ya parece que todo va a acabar bien, uno que pasaba por allí decide lanzar unas telles a vuestra presa a ver si suena la flauta. Por un momento acojona y casi lo consigue, pero vosotros sabéis defender bien lo que es vuestro y el intruso tiene que irse con el rabo entre las piernas.
Ahora sí, pensáis... ¡ahora sí! Pero de repente véis a lo lejos que los dos maromos regresan, y esta vez no vienen solos. Resulta que han ido a llamar a unos amigos, y aunque antes sin compañía no parecían muy valientes, ahora rodeados de 1000 personas parece que quieren comerse el mundo.
¿Qué hacer? Pues dos opciones: o largarse cagando leches o chupar unas buenas hostias. Por un momento todos vosotros queréis haceros los valientes y los machitos, y nadie se mueve de su sitio. Además, llegar hasta ahí fue duro y el objetivo está cerca.
Pero amigo, que ya lo dije: o te piras, o te curten. Así que misa, ni presa ni nada.

Ahora, a imaginarse lo mismo, pero con búfalos, leones, un cocodrilo y la lucha por la supervivencia en lugar de lucha por conseguir ligar. JAJAJAJAJAJAJAJAJA.

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