CLAROSCURO

Ese día usé el quemador de incienso, y fue entonces cuando sentí la necesidad de viajar por el universo. Fuí de la mano de planetas que orbitaban para mí y sobre espirales de colores y de cristal. No temí al infinito, porque sabía que no podría volver ya más. En la catedral del tiempo encontré el cáliz sagrado, y lo usé para pedirte que me olvides. Mientras levitaba por el espacio, falto de contenido, sobre un cosmos por el que no viaja el sonido, vi que todo estaba vacío, vacío como estoy yo.
Cuéntame ese cuento de piratas espaciales, de asaltantes clandestinos. Cuéntame todo lo que sepas porque esto está oscuro, y no veo nada. Al final caerá la tormenta y se borrará mi rastro y nadie podrá venir a salvarme. Tampoco sé si quiero...

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